Desde ella...
Unos se impulsan sin mirar.
Otros saltan corrigiendo estilos.
Otros se ahogan por no pedir auxilio.
Hay quienes saltan sin imaginación y zozobran.
Otros saltan buscando la profundidad del mar.
Al llegar, descubren que solo hay más profundidad.
Otros saltan, como esperando aplausos, al comprobar la soledad de la caída, se tranforman en los eternos resentidos.
Otros, antes de saltar, miran hacia atrás, la desconfianza no los deja avanzar.
Unos esperan hasta que el mar ya no es mar, sólo resaca queda en su lugar.
Otros son valientes al saltar pero las algas del desaliento los cubren por completo impidiéndole bracear.
Hay quienes saltan sin estar convencidos pero aprenden a nadar a pesar de ellos mismos.
Otros saltan pero se arrepienten en el camino, son los que jamás llegan a destino.
Hay quienes ríen, bailan, giran y saltan hacia atrás, son los que siembran luceros en el mar.
Otros… ¡Ay! Otros mueren sin saltar…